Potencialidad Pura (Las 7 Leyes Espirituales del Éxito - Deepak Chopra)

1:00 p.m.

¿De qué nos sirve leer, si no aprendemos de nuestras lecturas? ¿De qué nos sirve vivir, sino aprendemos de la vida? Tenía ya varios días sin leer, en el devenir de cada día terminaba tan enredada y cansada que buscaba "liberarme" de las cosas diarias jugando en el iPad, viendo un programa policial o revisando el Facebook.
Entonces cayó en mis manos el libro "Las 7 Leyes Espirituales del Éxito" de Deepak Chopra, un libro pequeño, fácil de leer y con mucha de esa sabiduría que siempre está a la mano, que todos conocemos, pero a la que nadie le pone atención.
Las 7 Leyes que propone son para alcanzar el éxito diría yo que en el vivir; porque realmente es un listado de acciones que podemos realizar para vivir mucho mejor. La primera ley me llamó mucho la atención; pero en especial la tercera forma que él propone de practicar esta idea que él llama "Ley de la Potencialidad Pura".
Sugiere el señor Chopra textualmente esto: "Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar", un poderoso mantra que empecé a practicar y que se ha convertido en un alivio poderoso. Inicialmente no es nada fácil, llegué a la 1.50 p.m. a entregar un papel urgente a Registro y cerraron en el momento en que puse el papel para entregar, tenía que regresar el siguiente día; no salieron a tiempo unos pedidos; la gente responde feo; los choferes pitan; las personas son frías y groseras.
¿Cómo no juzgar estos momentos, cómo no juzgar estas acciones? Poco a poco fui tratando de hacerlo, de repetirme a mí misma "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda, no debo juzgar", no sólo al iniciar cada día, sino en cada momento que sintiera la sensación de hacerlo.
Hoy fue la prueba de fuego, en un momento en que mi voluntad se encuentra alterada por la pérdida de una persona a quien amé, con humildad sincera me acerqué a personas con quien he tenido algún tipo de problema, no por nada que haya hecho yo; sino más bien en situaciones en que he sido yo quien ha recibido insultos, malos ratos, habladas; pero además por la intervención de terceras personas que en su pobreza personal requieren poner en mal a otros para sentirse ellas bien; tratando de entender a las otras personas, que de seguro están experimentando su propio dolor... me acerqué; no es hipocresía, ni tampoco soberbia, no es humildad fingida; me acerqué porque mi frente y mi corazón están limpios de las culpas que se les imputan; porque he cometido muchas faltas y aún muchos más errores, pero no de manera que afecten a otras personas... La respuesta fue vacía, fría, sin expresión, sin sentimiento... como si dentro de esos cuerpos lo que hubieran fueran piedras... y empecé a juzgar, a decirme a mí misma que qué gente altanera, engañada, envenenada... y poco a poco estaba ya sintiendo el veneno yo... "NO DEBO JUZGAR", el mantra entró en mi cabeza y poco a poco fue llegando a mi corazón, honestamente lo digo, fue un momento exquisito; pensé que aquellas personas estaban experimentando su propio dolor y estaban respondiendo a él de la manera que mejor podían, con las herramientas que su propia vida y sus experiencias habían puesto a su alcance; simplemente estaban tratando de pasar por este momento de la manera más graciosa que encontraban. Si la frialdad de la respuesta era por razón del momento amargo por el que estaban pasando sus corazones, o si el resentimiento y el enojo infundados y sin base eran las razones de esta forma de actuar, yo no lo sé; y no me toca juzgarlo, es más, no quiero hacerlo.
Es una sensación de victoria, un sentimiento que invade el cuerpo, la mente y el espíritu, llenándolos de una calma inexplicable; es absolutamente delicioso y me llena totalmente de paz; así que ahí queda mi consejo: "No debo juzgar", ni a las personas, ni a las situaciones, ni a las acciones, ni lo que pasa; debo asumir las situaciones como vengan y responder a ellas sin juzgarlas; debo recibir de las personas sus acciones sin juzgarlas también.
Nos dice Chopra que el hábito de no juzgar crea silencio en la mente; al estar juzgando, evaluando, catalogando, creamos turbulencia en nuestro diálogo interno y frenamos el fluir correcto de la energía, el estado de conciencia pura, la quietud interior que nos conecta con el poder verdadero; afectando nuestra capacidad de alcanzar nuestros más altos niveles de bienestar total.
Por último, un consejo: "En un curso de milagros hay una oración que dice: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda". El hábito de no juzgar crea silencio en la mente. Por tanto, es buena idea comenzar el día con esa afirmación. Y durante todo el día, recordémosla cada vez que nos sorprendamos juzgando. Si nos parece muy difícil practicar este procedimiento durante todo el día, entonces sencillamente digámonos: "No juzgaré nada durante las próximas dos horas" o "Durante la próxima hora, pondré en práctica el hábito de no formar juicios". Después podremos ampliar gradualmente el tiempo.


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